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Sentencia histórica para el mundo empresarial español. El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Santander ha desestimado, punto por punto, la demanda de Iberdrola contra Repsol y, aunque el fallo aún no es firme, el resultado del primer juicio por greenwashing entre dos multinacionales en Europa ha supuesto un alivio para más de una cotizada. Y es que la sentencia ha sentado un precedente histórico que, de aquí en adelante, complicará el uso del greenwashing como arma arrojadiza entre empresas competidoras.
Por un lado, el fallo del magistrado Carlos Martínez de Marigorta blinda las webs corporativas de las cotizadas, al considerar que su contenido no es sujeto de prácticas comerciales, sino material corporativo. Por otro, el fallo limita los casos en que una compañía puede llevar a un competidor a los tribunales por blanqueo ecológico bajo el paraguas de la Ley de Competencia Desleal.
La conclusión que he alcanzado es que sostenibilidad no es sinónimo de respetuoso o neutro con el medio ambiente, sino la zona de intersección entre tres dimensiones: lo ecológico, lo económico y lo social", asume el juez, que reconoce que para alcanzar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2050 las empresas, los países y hasta los consumidores deben pasar por un proceso de transición "sin dejar a nadie atrás, garantizando el desarrollo y crecimiento, la satisfacción de un modo seguro y asequible de las demandas energéticas, y la competitividad de la economía". En definitiva, que las empresas tienen derecho a reducir progresivamente su huella ambiental sin comprometer su viabilidad económica.
Redacción Canica Industrial