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El uso de semillas de maíz transgénicas ha respondido al modelo de negocio de transnacionales, lo que ha impactado los suelos, tradiciones culturales y a biodiversidad nacional, advierten Manuel Castañeda Armenta, profesor de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana y Fernando Hernández Flores, secretario de Asuntos Indígenas de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
Tras prohibirse el cultivo de maíz transgénico en México, coinciden en señalar que es necesario volver a las semillas criollas porque de lo contrario los transgénicos las terminarán desplazando. “Si bien las variedades genéticamente modificadas producen más, en realidad, afectan al suelo y al medioambiente”.
Al respecto, Castañeda Armenta recuerda que cuando se habla de maíces transgénicos se habla de empresas que venden semillas, un negociazo de millones y millones de dólares de las grandes transnacionales, “a las que no le importa el tema social o ambiental”.
Desde el punto de vista genético y biodiversidad, México es el lugar de origen del maíz, pero en la actualidad debe importarse. “El pretexto es que producen más pero desplazan a los maíces originarios y no se sabe qué pasará con los nuestros. Tenemos un montón de maíces, hay una riqueza de biodiversidad en México y los han desplazado con un impacto negativo para el suelo”.
Redacción Canica Industrial