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El fenómeno que está ocurriendo ahora en los mercados de Estados Unidos y Europa con los alimentos con base de plantas (plant based) que buscan reemplazar a la carne pone a esta industria en un punto de quiebre. ¿Podrá consolidarse como una opción proteica real para los consumidores o subsistirá apenas como una experiencia aislada, para unos pocos excéntricos?
Por lo pronto, pareciera que los temores son infundados si se tienen en cuenta las proyecciones de facturación. Según Bloomberg Intelligence, el mercado global de proteínas alternativas alcanzará los $166.000 mdd para 2031, representando cerca del 10% del sector cárnico mundial.
En tanto, las proyecciones de la consultora internacional Imarc Group sostienen que el mercado de alimentos basados en plantas experimentará un crecimiento del 11,5% entre 2024 y 2032.
A la vez, informes de GM Insights auguran un crecimiento del 137% para la producción de carne cultivada a partir de células en los próximos siete años.
Pero las preguntas arriba mencionadas están quitando el sueño a muchos inversores que en la última década comenzaron con entusiasmo a financiar startups que en base a biotecnología e inteligencia artificial aseguraban que habían logrado crear hamburguesas de base vegetal tan similares a las de carne que casi nadie podría notar la diferencia.
De hecho, grandes empresas adoptaron startups como socias estratégicas con la intención de generar sinergias entre la innovación de los pequeños y la escala que ofrecen las corporaciones. Algunos casos más conocidos son Beyond Meat y PepsiCo; Nestlé y Sundial Foods; y NotCo con Kraft Heinz, para productos que no incluyen sólo sustitutos de la carne.
La apuesta de los inversores pareció generar réditos bastante rápido, ya que muchos veganos y vegetarianos curiosos se atrevieron a probar las nuevas hamburguesas y lograron un buen nivel de aceptación. Pero, en rigor, éste no era el perfil de consumidor al que apuntaba la industria, ya que éstos no sufren la abstinencia de carne y por ende no necesitan encontrar el sabor y la textura de la carne en un sustituto vegetal.
La presa a capturar eran los carnívoros, flexitarianos y omnívoros que buscaban acceder a una dieta más saludable y sin cargos de conciencia por maltrato animal. Pero sin resignar el placer de saborear algo que remita a una hamburguesa jugosa o una costilla sangrante.
Un reporte del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), señaló que el sector de alimentos a base de plantas “muestra un crecimiento sostenido de la demanda en Argentina y en el mundo”, especialmente en economías desarrolladas; estimando que “en cinco años representará el 7,7 % del mercado mundial de proteínas”.
Por su parte, Boston Consulting Group (BCG) redobla la apuesta. En uno de sus reportes sostiene que el futuro de la alimentación “apunta hacia una revolución vegetal sin precedentes”.
Redacción Canica Industrial
Y se atreve a asegurar que durante 2025 “las alternativas creadas a base de plantas serán equiparables en precio, textura y sabor a la carne convencional”, mientras pronostica que para 2035 “el 90% de los platos más populares del mundo tendrán su variante vegetal sin perder su sabor”.
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